Historia y Mitología

CANTABRIA : LA MONTAÑA ENCANTADA

ALGUNOS SERES MITOLOGICOS
EN TIEMPOS DE LA OCA EN EL OCÉANO



LA OCA .- Venerable, sagrada y luminosa ave de largo cuello, plumas blancas y pats palmeadas que tiene un pico de color vivo con el que lanza aire comprimido a quién pretenda acercarse. También es capaz de dar algún que otro picotazo si se le da motivos para ello. No está de ninguna manera en peligro de extinción, al contrario, se reproduce por huevos. Es inmejorable nadadora y no sólo eso sino que incluso puede volar. Sus antepasados fueron venerados como supervivientes del Diluvio; ya podían subir las aguas que, como el arca, la oca siempre estaría por encima. La oca está presente en una amplia gama de relatos que beben de sus antiquísimos orígenes celtas y se reflejan en cuentos o leyendas de escenario medieval que recogen el simbolismo de las aguas y de la elevación del espíritu.

LA ANJANA .- Hada buena que vive, en el caso de Ruente, en las profundidades de una misteriosa cueva de cuyas profundidades emerge el mágico manantial de La Fuentona. A la Anjana de Ruente le da a veces por cortar temporalmente el agua a su capricho, entonces el pueblo se ve envuelto en un espeso silencio, huérfano por unas horas del cariñoso susurro con el que le arrulla a diario su fuente. La Oca en el Océano, nuestra Posada y Café-Tienda, está a la misma vera de las aguas que la gentil Anjana deja manar.

EL TRENTI .- Ser mitológico que se complace en jalar las sayas de las mozas, como explica Manuel Llano. Habita en el bosque, donde sabe camuflarse bien bajo la hojarasca, los tejos, los jelechos... Estad vigilante mozas, a saber dónde puede haber uno.

EL TENTIRUJO .- También a él le van las mozas a las cuales tienta. Tal vez sea difícil dar con un Tentirujo, tal vez sea fácil… Si quiere el viajero encontrar uno sin demasiada dificultad lo encontrará con toda comodidad apostado a un lado de los platos de un restaurante de Sopeña, en Cabuérniga, que precisamente (qué casualidad) lleva su nombre.


EL OJANCANO .- Monstruo terrible que tiene un sólo ojo en medio de la frente. En La Odisea es llamado “cíclope” por Homero. En La Odisea, Ulises precisamente viaja a tierra atlánticas (no se crean la explicación ortodoxa, y como de habitual equivocada, de que el periplo tuviese lugar en ámbito mediterraneo). Como hay Ojáncano, siguiendo la progre ley de paridad, hay Ojáncana. Dice la leyenda que es más terrible que el macho. Los sus pechos, los de la Ojáncana, son enormes y se los echan a la espalda. Devoran lo que encuentran aunque sus presas favoritas son los niños. Sin embargo se dice que temen a las monucas galanas - las comadrejas - rodeadas éstas de un halo de veneración en toda la cultura europea

LAS SIRENAS .- En este caso tenemos que volver a citar a Homero: lo mismo en cuanto al encantamiento que ejercen pero, a diferencia del poeta griego, no son pájaros como en la Odisea sino las que la tradición popular nos ha legado, las de cola de pez. Se puede ver una en el escudo de Ruente que, vete a saber, igual es la Anjana. Abundemos en el caso de la Sirena en la misma consideración en cuanto al periplo atlántico de Ulises.


EL CULEBRE .- Terrible dragón del Cantábrico que puede lanzar llamaradas por su boca y también volar. Es una amenaza ya de antiguo: en un capitel de la colegiata de Santa Juliana en Santillana del Mar se puede ver un centauro disparándole una flecha a un culebre... con cabeza de grifo... ¿no será un grifo? El último culebre del que da cuenta la mitología es uno que se dice vieron hace no mucho más de cien años en los alrededores de San Vicente de la Barquera. Le persiguió al parecer la Guardia Civil hasta que lo perdió de vista en una zona de cuevas en la que no pudo darle caza. EL CENTAURO .- Ser mitológico mitad hombre, mitad caballo. Destacado en la mitología griega que sitúa su origen en occidente, o sea: donde estamos, donde floreció el mundo antediluviano y donde se le representa en Santillana. Famoso fue el centauro Quirón (a destacar la similitud de un apellido común en España y lo muy común del sufijo “on” en la toponimia del norte hispánico).



EL GRIFO .- Ser mitológico preferido en representaciones medievales. Gusta de habitar capiteles románicos. En un capitel de la colegiata de Santa Juliana en Santillana del Mar se puede ver un centauro disparándole una flecha a un grifo con cuerpo de cúlebre. Si venís a nuestro establecimiento podréis ver grifos, tenemos una foto del citado capitel de Santillana y tenemos otros que incluso echan agua por la boca. Unos hechan agua fria, tan fria que puede llegar a helarte, y otros caliente, tan caliente que hasta pueden llegar a quemar. Una cosa seria. No obstante nadie tema: se les llega a domar y echan agua templada, al gusto. Los tenemos encerrados en unos cuartos especiales y amarrados en piedras blancas y relucientes.


LOS NUBEROS .- Seres que, como su nombre indica, vuelan con las nubes y provocan desde lluvias hasta granizadas. Algunos, por lo visto, caen a veces de las nubes por accidente y, si se está alerta y se busca con fe bajo la lluvia, se puede encontrar a nuberos caídos. Cuánto más fuerte llueva, más posibilidades hay de encontrar uno.



LOS BICHOS DE LUZ .- Conocidos también por el extraño y esdrújulo nombre de “Luciérnaga”, emiten luz sin necesidad de instalar baterías ni conectarse a la corriente, en realidad carecen de enchufe, no se conoce de ninguno que haya pagado nunca un recibo de la luz. Es como una especie de gusanuco, como un mengue, pero inofensivo.Ilumina al caminante para mostrarle el camino, aunque existe la versión que les cataloga como seres caprichosos, traviesos, simpáticos, que se complacen en ponerse al borde de un acantilado pongamos por caso. Debemos señalar lo poco creíble que puede llegar a ser la mitología: ¡ seres que emiten luz por sí solos !, la imaginación humana no tiene límites; aún se nos diga que haya mengues pase, pero animales luminosos eso es ya es demasiado. Y a todo eso…: ¿qué son los mengues?

LOS MENGUES .- Especie de gusanos, ya más creíbles estos, que habitan entre los helechos del bosque y que son malos de solemnidad. El que les vea queda inmediata e irremediablemente hipnotizado por ellos y se verá preso de su perversa voluntad. Sólo un amuleto consistente en una bolsuca que contenga un rézpede de coliebra protegerá al incauto de caer bajo su maléfico influjo. Los mengues son terribles. ¿Es tal vez el gusano de la foto un mengue? Raro sí es...

EL PERRU DE AGUA .- Extraño ser canino agazapado tras un voluminoso y espeso velo de pura lana virgen tras el que oculta sus fauces, sus ojos inquisitivos, sus grandes orejas, su cuerpo rosado, sus patas potentes o sus uñas puntiagudas y negras. Puede ser confundido con una oveja. Se dice que alguien ha llegado a confundirlo con un jersey. Como a la oca, le encanta el agua y tradicionalmente ha prestado sus desinteresados servicios a no pocos marineros.


EL GATUCU .- Presente en algunas casas de la zona, se trata de una fiera felina dispuesta a saltar al cuello del primer incauto que tenga aspecto de ratón. Capaz de ver y moverse en la oscuridad, de carácter independiente e incluso descarado si cabe, tiene zarpas como cuchillos que presentan la increíble cualidad de retraerse o alargarse a voluntad, desde luego una fantasía de la mitología que evidentemente no debe ser tenida en cuenta por mentes serias y que quieran verse respetadas. A diferencia del ser anterior o de la oca, detesta el agua: impensable bañarse salvo por accidente.
LA TRUCHA .- Pez que no detesta el agua (ya sólo faltaría) y que es famoso por su mágica capacidad de convertirse en delicioso plato servido en restaurante del valle. Entre otras aguas, habita las de la Fuentona. Es capaz de pasearse al lado de una posada como si tal cosa y las más de las veces no ser advertida su presencia por los huéspedes. En caso de ser avistado por alguien con intenciones aviesas, tiene poderes para escabullirse. Aun así, la mitología cita la existencia de héroes famosos ya de antiguo que han conseguido por medio de cañas mágicas y considerables dosis de paciencia darle captura. Un apunte curioso del acervo mitológico es el que nos dice que no lejos de La Oca en el Océano, por lo visto en el mismísimo Ruente, existe como una suerte de paraíso, de cielo de la trucha en el que las hay por miles, tal vez por millones. El mito asegura que el agua parece hervir de tantas como hay. Cosas de fantasía en un lugar de fantasía.

EL CUEGLE .- Horrible habitante de la profundidad de los bosques y armado de varias hileras de dientes. Unos dicen que tal monstruo es fruto de la unión de una Anjana mala y de un oso, otros dicen que es a black skinned monster from Cantabria (northern Spain) that walks on two legs, has a big horn on his brow, and three arms with no hands or fingers. Otros le definen como el personaje más desagradable y malvado de la mitología cántabra. Otros como a un ser gordo y achaparrado con tres brazos, cinco ristras de dientes y un cuerno en la cabeza, que nunca está harto de comer, que traga cuanto se ponen a su alcance aunque sean mayor que él. Añaden que se come a los niños pequeños, robándolos con cuna y todo, salvo que se haya tenido la precaución de colocar un ramín de acebo y otro de roble, cuyas hojas aborrece el tal monstruo. No ponemos ninguna imagen para no herir la sensibilidad de tiernas almas que, por temor, pudieran no venir a La Oca en el Océano considerando la cercanía de los bosques.

EL MUSGOSU .- Por fortuna no todos los seres mitológicos son como el cuegle. El musgosu campa por las veredas de Cantabria desdeñando maldades ocultas y haciendo el bien por doquier. Según cuenta la leyenda son muchos los pastores que le deben la vida. El Musgoso es un ser bondadoso que vive en el monte y avisa de los peligros de la naturaleza, del Ojáncano y de otros seres malignos. Es el Musgoso hombre alto y delgado, de cara pálida de ojos pequeños y hundidos y barba muy larga. Viste con musgo seco y sandalias de piel de lobo. En su zurrón lleva una flauta que es de madera desconocida. Siempre camina, de forma lenta, como si estuviera cansado aunque sin detenerse nunca. A veces toca de día su flauta con la que interpreta dulces y a la vez tristes melodías. Por la noche cambia la flauta por su propio silbar. El sonido del Musgoso hace que los pastores se protejan del temporal y guarden sus rebaños buscando refugio. Otras veces se le puede oir tan sólo por ruidos característicos como el de una rama que se quiebra o una piedra que rueda. Los que en la montaña estén deben estar atentos pues pueden ser señales que les avisen de algún peligro al acecho.

AVISO: Casi todos esos seres mitológicos son en realidad de muy difícil ver. No conocemos a nadie que se haya encontrado cara a cara con el cuegle... aunque no es de extrañar: tampoco hubiese sobrevivido. Tampoco conocemos a nadie que haya visto a la bondadosa Anjana y eso que no dudamos de las palabras de Manuel Llano. Tampoco hemos visto mengues... pero podría darse el caso de que les hayamos visto, estemos hipnotizados y nos ordenen decir que no les hemos visto. No deberíamos andar por ahí sin la bolsuca de rézpede de coliebra...



¿POR QUÉ "EN TIEMPOS DE LA OCA EN EL OCEANO"? Tiempos que nos lega el pasado y nos ofrece el presente, tiempos en los que la Oca flota y vuela sobre el Océano de la vida. La Oca que es símbolo de vida y protección. La relación con el sol, a quien Dios mandó dibujar el Arco en el cielo tras el Diluvio, su asociación con el Arca pues como ella flota sobre las aguas, hace que la Oca represente el nexo de unión de nuestro mundo con el de la cultura que hoy podemos contemplar en Altamira o El Castillo. La leyenda o la historia (según se considere) nos cuenta como la Atlántida se hundió en el Océano. La religión, más de quinientas leyendas en todas las culturas del mundo, incluso la arqueología si se quiere abrir los ojos, nos enseñan como un Diluvio asoló una vez la tierra. La Oca sobrevive, y se la asocia al astro rey triunfante. La cultura celta tenía a la Oca como uno de sus símbolos sagrados, era la mensajera del Otro Mundo. En el antiguo Egipto, la Oca era un animal vinculado al nacimiento y a la muerte, era la divinidad solar nacida del huevo cósmico. Las ocas vuelan entre el cielo y la tierra manteniendo un nexo de unión entre ambos. Para cofradías y hermandades medievales la pata de la oca - la huella que ésta deja - era un símbolo hermético referente de la Tríada: como el Tridente de Poseidón - dios de la Atlántida - o la Vieira - la Concha del Peregrino - del Camino de Santiago que precisamente atraviesa nuestros lares, el Camino de las Estrellas que sigue la ruta hacia tierras un día emergidas. Siguiendo la dirección del camino de Santiago y prolongándolo en línea recta, éste llega a un punto al norte de las Azores hoy sumergido pero elevado con respecto al suelo atlántico. Puede que el camino de Santiago, hacia el Oeste, se vea impulsado también por un recuerdo inconsciente de las tierras regidas por quien tenía como símbolo el tridente. En el Océano, en Occidente, en el país de Oc, la realeza adopta el símbolo de la flor de lys, un símbolo trinitario. Como el “Algiz” rúnico cuyos tres brazos alzados representan al hombre exultante, a la victoria. La Trinidad. La Divinidad.



UN POCO DE HISTORIA (mitología a fin de cuentas)

En 1517 el emperador Carlos I se alojó en Los Tojos siguiendo la ruta de Los Foramontanos, ruta símbolo de entrada a España. El Valle de Cabuérniga recibe el sobrenombre de “Ruta de los Foramontanos” por iniciarse ahí, a toque de bígaro, el inicio de la Reconquista y la repoblación de Castilla por parte de los que salían “afuera de la Montaña”. Antes de cruzar el umbral de entrada al valle, en Mazcuerras, junto al río Saja, se alza una piedra lisa, rosada, en la que reza una inscripción: “Aquí empieza esa cosa inmensa e indestructible que llamamos España”. Cobra realidad así el deseo expresado en su día por Victor de la Serna: “ Si los españoles fuéramos aficionados a contarle a la gente propia y a la extraña algo de lo que somos, aquí pondríamos una piedra lisa, rosada, de las canteras de la Hoz de Santa Lucía, hermana en dignidad y nobleza de la arenisca dorada de Salamanca, del Travertíno romano y de la piedra de Colmenar con este letrero: Aquí empieza esa cosa inmensa e indestructible que llamamos España”.
Desde Laredo a Cabuérniga recorrió Carlos I una de las cunas de la humanidad: Cantabria, el antiguo hogar del hombre que dejó su impronta en las cuevas cuyos dibujos hoy admiramos: una cultura detenida por el hundimiento del Océano. Como creían los celtas, el cielo, un Océano de nubes, cayó sobre las cabezas de los hombres. La Oca sobrevivió. El Sol se abrió paso. En Mas d'Azil, en la vertiente norte del Pirineo, descubriría Edouard Piette la primera cruz en el círculo, lo que hoy conocemos como “cruz celta”. Salía el Sol para la nueva humanidad tras la barrera del nueve mil a.C. Un pueblo nuevo que al andar de los tiempos conoceríamos como cántabros plantó piedras enhiestas en los lugares elevados de Campoo. Un pueblo de raíz celta que plantaría cara de forma heroica aunque infructuosa a un insolente imperio venido del este. Pasado el tiempo, la Montaña plantó cara a otro insolente imperio que venía del sur. En esta ocasión se alzó con la victoria. Se iniciaba la gran epopeya de la Reconquista. De Cantabria, de las Asturias y de Vizcaya nacía Castilla. El gran mar que con Estrabón había adoptado el nombre de Cantábrico por el honor que sus gentes se ganaron, condujo a muchos cántabros (el incorregible espíritu celta) a cruzar el gran río Océano hasta las otras orillas ya cantadas por Séneca y San Isidoro. Cristobal Colón y el cartógrafo cántabro Juan de la Cosa alzaron el velo y ya no hubo secreto que ocultar. América fue no pocas veces prolongación de Cantabria y Cantabria de América. Muchas casonas que hoy admiramos se debe a la fortuna traída por indianos. Hoy, sin renegar de su tradicional amplitud de miras, la Montaña descubre al mundo su propia realidad. Cantabria es un verdadero paraíso de arte, mitología e historia, es cuna de la humanidad en cuanto que fue en la provincia de Santander - en Altamira - donde el hombre moderno supo de la humanidad que nos precedió. ¡Hay tantas cosas que ver en Cantabria! : desde el Paleolítico a los menhires de Campoo, desde el románico medieval al modernismo de Comillas, desde calzadas romanas a réplicas de poblados cántabros, desde la toponimia que nos habla de un pasado remoto hasta la realidad de nuestros días.

+ MITOLOGIA E HISTORIA: os remitimos a nuestro blog para conocer más del tema.


En tiempos de La Oca en el Océano. Barrio del Monasterio, Ruente, R. Valle de Cabuérniga, Cantabria, España. Telf. 654 38 20 11